Argentina anuncia una inversión extranjera de 8.400 millones de dólares en hidrógeno verde

Con la inversión extranjera de la empresa australiana Fortescue Future Industries, el país aspira a producir 2,2 millones de toneladas en 2030

Argentina intenta no quedarse atrás ante los retos que plantea el cambio climático. En el marco de la Cumbre Mundial del Clima COP26 de Glasgow, el gobierno de Alberto Fernández anunció el lunes que la empresa australiana Fortescue Future Industries invertirá 8.400 millones de dólares en la Patagonia argentina, la “mayor inversión en energía limpia” de la historia del país sudamericano. El proyecto prevé convertir a la sureña provincia de Río Negro en un centro mundial de exportación del combustible, con una producción de 2,2 millones de toneladas anuales para 2030.

«El hidrógeno verde es uno de los combustibles del futuro y estamos orgullosos de que Argentina sea uno de los países a la vanguardia de la transformación ecológica», dijo Fernández sobre el anuncio. Se espera que el proyecto cree 15.000 empleos directos y 40.000 indirectos.

El hidrógeno es el elemento químico más abundante en el universo, siendo el material principal de las estrellas, por ejemplo, y tiene la ventaja de que sólo libera agua cuando se utiliza como combustible y no dióxido de carbono como la gasolina. En la Tierra, sin embargo, no se encuentra por sí solo, sino sólo en elementos que lo contienen, como el agua, el carbón y el gas natural, que requieren grandes cantidades de energía para separar las moléculas de hidrógeno entre sí para poder ser utilizadas.

El hidrógeno verde se produce utilizando electricidad procedente de fuentes de energía renovables para separar el agua en hidrógeno y oxígeno. Por ello, el proyecto Fortescue Future Industries prevé la construcción de un parque eólico que alimentará una planta de producción de hidrógeno a partir de agua de mar desalada y un puerto de exportación cerca de Punta Colorada, en Río Negro.

La gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, destacó el martes que Fortescue eligió la zona por sus condiciones climáticas, su ubicación estratégica -con fuertes vientos y acceso al océano Atlántico- y sus recursos humanos.

Con este anuncio, realizado a dos semanas de las elecciones parlamentarias, Argentina se suma a los países que apuestan por este combustible, pero está lejos de Chile, que lidera la región y ya está ejecutando dos proyectos en el marco de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde presentada en 2020. En Argentina, la empresa australiana iniciará la próxima semana los estudios técnicos de prefactibilidad, a los que seguirán consultas públicas. Si se cumple el calendario, la fase piloto comenzará el año que viene y la inversión para producir 35.000 toneladas de hidrógeno verde se estima en 1.200 millones de dólares.

Deuda para la acción climática

En la cumbre de Glasgow, varios países latinoamericanos, entre ellos Argentina, pidieron financiación internacional y canjes de deuda por medio ambiente. Ningún país de América Latina se encuentra entre los diez más contaminantes del mundo, pero esta región, la más diversa biológicamente, está sufriendo las consecuencias del cambio climático como pocas. “Tenemos que diseñar mecanismos de pago por los servicios de los ecosistemas e introducir el concepto de deuda ambiental”, dijo Fernández en la COP26.

Esta semana, el gobierno argentino también ha publicado las bases para una transición energética hasta 2030. Según la resolución oficial, el 90% del aumento de la capacidad instalada entre 2020 y 2030 debe proceder de fuentes de energía bajas en carbono. «Esta vía de descarbonización se traduciría en una reducción de la intensidad de carbono de la electricidad en casi un 50% respecto al statu quo actual, lo que reduciría las emisiones de este subsector a casi la mitad», señala el documento.

«El mundo se está moviendo en esta dirección y las barreras empresariales a la inacción medioambiental empezarán a ser cada vez más frecuentes. Lo hacemos por convicción y por conveniencia», admitió el ministro de Producción, Matías Kulfas, el pasado mes de julio cuando presentó el plan de producción verde a los corresponsales. Hace casi una década, Argentina estaba convencida de que la gigantesca formación de hidrocarburos no convencionales Vaca Muerta se convertiría en uno de los motores económicos del país. La industria de los hidrocarburos recibe ahora millones de dólares en subvenciones, pero el gobierno ya no la considera un salvavidas.

Además de la presión mundial, existe una creciente movilización ciudadana en Argentina. “Si crecemos económicamente, pero destruimos los bosques y los humedales, tendrá graves consecuencias, y somos la primera generación que tendrá que afrontar con fuerza las consecuencias del cambio climático”, afirma Gastón Tenembaum, uno de los fundadores de Jóvenes por el Clima. “Tenemos que entender el medio ambiente como parte del todo”, señala.

La mayor inversión extranjera del siglo, el Gobierno la anuncia pero no la disfruta

El anuncio de la inversión durante la cumbre sobre el cambio climático en Escocia es, sin duda, la noticia positiva más importante de los últimos años para Argentina, que se ha visto afectada por una pandemia -la misma que puso las finanzas del Estado en un estado crítico- agravada por diversos errores del propio Gobierno. La llegada de una inversión millonaria, impensable en este contexto, da al gobierno la cierta tranquilidad que necesita, al menos desde el punto de vista político.

En concreto, la empresa australiana Fortescue ha anunciado que va a invertir 8.400 millones de dólares en la producción de hidrógeno verde en la provincia de Río Negro, que creará más de 50.000 puestos de trabajo directos e indirectos y cuya producción se destinará, en una primera fase, exclusivamente a la exportación.

El anuncio fue hecho en Glasgow, Escocia, donde se celebraba la cumbre del cambio climático COP26, por el presidente Alberto Fernández, el jefe de Fortescue, Andrew Forrest, la directora general de la empresa, Julie Shuttleworth, y el responsable de la compañía para la región latinoamericana, el ex jugador de rugby Agustín Pichot, según resumió el enviado especial de El Cronista y las agencias de noticias presentes en Escocia.

La envergadura del proyecto permitirá que Río Negro se convierta en 2030 en un centro mundial de exportación de hidrógeno verde, con una capacidad de producción de 2,2 millones de toneladas al año, que cubriría la producción de energía equivalente al 10% del consumo anual de electricidad de Alemania.

Tras la reunión, la Presidenta afirmó que «el hidrógeno verde es uno de los combustibles del futuro y que Argentina está orgullosa de ser uno de los países a la vanguardia de la transición energética».

La euforia continuó. «Este es el anuncio de inversión más importante del siglo XXI en Argentina, que aceptamos con gran responsabilidad y orgullo», dijo Matías Kulfas, Ministro de Desarrollo Productivo. «Se trata de una inversión que establece un nuevo sector, la industria del hidrógeno verde, que está creciendo a nivel internacional», dijo.

Evidentemente, se trata de un anuncio brillante. Que se hable de una inversión multimillonaria en medio de la escasez de dólares es una noticia que suena esperanzadora. Pero también existe la realidad. En este país necesitado de «cariño», toda caricia es buena. La inversión anunciada no es para mañana. Como todo gran gasto, tiene un plazo de tiempo, que este gobierno seguramente no disfrutará.

Los funcionarios tendrán que seguir de cerca este anuncio para que no se convierta en otra propuesta millonaria que se quede en nada.

Agustín Pichot: “Queremos empezar lo antes posible con una inversión de u$s2.500 millones”

Agustín Pichot, Presidente de Fortescue Latinoamérica, ha anunciado una inversión de casi 8.400 millones de dólares en la producción de hidrógeno verde en Argentina. La noticia se dio a conocer al margen de la cumbre sobre el cambio climático COP26, celebrada en Glasgow (Escocia).

En una entrevista con Julián Guarino, de C5N, el ex jugador de Los Pumas explicó que «esta es una industria muy nueva y sabemos que tenemos que reducir el costo de producción, pero por eso queremos empezar cuanto antes con una inversión de 2.500 millones de dólares». También añadió que el reto no es sólo la magnitud de la inversión, sino «gestionarla en los próximos 10 años».

En el contexto de nuestro país, Pichot analizó que hay «condiciones que te impone el mercado de divisas, no para pagar dividendos, sino para hacer sostenible el pago de la deuda de esa inversión, lo cual es lógico para cualquier negocio», pero también que cree que «es bueno invertir en el país y ojalá se puedan crear los empleos necesarios». Según la rueda de prensa en la que se hizo el anuncio, la empresa tiene previsto crear más de 4.000 puestos de trabajo en la región en la primera fase.

Fortescue ya ha iniciado los trabajos de exploración en torno a la localidad de Sierra Grande, en Río Negro, que prevé convertir en un centro mundial de exportación de hidrógeno verde con una capacidad de producción de 2,2 millones de toneladas anuales para 2030. Sobre la importancia de la descarbonización, Pichot dijo que “es un reto que tenemos que asumir todos. Todo el mundo puede dar pasos individuales, pero es la industria la que tiene que cambiar, y ahí es donde grandes proyectos como este pueden ayudar a nivel global y conseguir que la gente y los gobiernos exijan un cambio.

El emprendimiento de moda en los estudiantes, hoy Walliewood

UGR Emprendedora aumenta el número de participantes en sus actividades de 76.000 a 85.000. Dos emprendedores hablan de sus experiencias al frente de dos proyectos diferentes y animan a la gente a dar el paso.
“El éxito en el emprendimiento consiste en encontrar lo que realmente te gusta y saber utilizarlo. Emprender es un reto complejo que requiere mucho esfuerzo y compromiso, y para dar el 100% y luchar por ello, tiene que ser algo que realmente motive al emprendedor, además de un futuro empresarial prometedor. Todos somos buenos en algo, solo tenemos que averiguar en qué”. Son palabras de Laura Mata Navarro, que estudió comunicación audiovisual en la Universidad de Granada (UGR) y desarrolló un proyecto de artesanía sostenible llamado WallieWood.

Laura ha realizado dos cursos de UGR Emprendedora, Emprende tu TFG y Breaker Impulsa. También ha recibido una subvención de la Diputación de Granada para mujeres empresarias de ciudades de menos de 5.000 habitantes.

UGR Emprendedora ha visto aumentar el interés por sus actividades. En el curso 2020-2021, llegó a un total de 85.039 personas, teniendo en cuenta todas las actividades realizadas, incluido el trabajo en red. En el curso 2019-2020, el total fue de 76.233 personas. «No interrumpimos nuestra actividad durante la pandemia, pero nos adaptamos rápidamente a la no prospectiva y pudimos llegar a un gran número de usuarios que demandaron nuestros servicios», explica UGR Emprendedora. Los universitarios tienen negocios en diversos campos: aplicaciones, medio ambiente, agricultura y alimentación, artes, marketing, alojamiento, comercio electrónico y hostelería, entre otros. El comportamiento de los empresarios en los campus universitarios durante los meses de la pandemia ha sido muy variado.

Muchos bajaron el ritmo debido a la baja demanda; algunos proyectos incluyeron eventos online y les fue incluso «mejor» que cuando no los tenían o sólo los tenían ocasionalmente; otros buscaron nuevos modelos de negocio para seguir comercializando; tuvieron que incluir la venta online, por ejemplo; y el tema de la natalidad afectó a proyectos que necesitaban desplazarse a sus instalaciones con experiencias piloto y no pudieron hacerlo.

Comercio electrónico

También hay proyectos que no se vieron afectados por la pandemia porque su modelo de negocio era electrónico desde el principio. Y desde la Universidad de Granada añaden que ha habido algunos proyectos que se han beneficiado de la recuperación tras la pandemia porque están vinculados al sector del ocio y la hostelería, que actualmente está muy demandado.

Alejandro Muñoz Ruiz y Ester Plaza Ballesteros son empresarios. Están inmersos en un proyecto relacionado con el ocio. Muñoz estudió Ingeniería Informática en la UGR y Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Yokai 3D Studios se dedica a la impresión 3D y al procesamiento de estas obras, centrándose principalmente en el mundo de los videojuegos y actualmente está trabajando en el videojuego Valorant de Riot Games. «Siempre hemos visto el afán recaudatorio en el sector del videojuego y de los clubes relacionados con los deportes electrónicos, que las empresas no suelen cubrir, por lo que nos hemos hecho un hueco con esta microtecnología y hemos conseguido ser un referente en el sector del juego en España», explica.

Muñoz deja claro que «el negocio es muy difícil si lo haces solo. Afortunadamente, siempre hemos estado asociados a UGR Emprendedora, que nos ha proporcionado información, herramientas y memoria, lo que nos ha facilitado el camino.» Cuando se le pregunta si recomendaría el emprendimiento, no duda: «Por supuesto, creo que es un viaje por el que cualquiera que tenga una idea o un proyecto debería pasar para comprobar lo sólida que es su idea, y también para aprender a pivotar o rechazar muchas otras.»

Para Laura Matova, la experiencia de UGR Emprendedora fue «muy positiva, tanto a nivel de aprendizaje como a nivel humano, ya que además de proporcionar una gran cantidad de conocimientos y herramientas sobre el emprendimiento, también pude conocer una increíble red de emprendedores y profesionales del sector que ayudan a enriquecer y mejorar la experiencia del propio emprendimiento.»

Como parte de su proyecto de artesanía sostenible llamado WallieWood, él y su socio Raúl reciclan tablas de skate rotas que ya no se utilizan para el skate y crean decoraciones y joyas únicas utilizando la estética y la naturaleza de la madera de skate. «Este proyecto surgió en plena pandemia, cuando mi pareja y yo nos quedamos sin trabajo (ambos trabajábamos en la hostelería) y decidimos trasladarnos al pueblo de Castril, donde viven mis padres, para alejarnos de la sofocante ciudad y cambiar de aires. Teníamos una vieja carpintería familiar. Siempre me interesó el diseño y el trabajo manual, y Raúl estudió diseño y fabricación de muebles durante años; sin darnos cuenta, teníamos las herramientas y el espacio para hacer lo que realmente nos gustaba», explica.

Una plataforma internacional

Dice que la creación de las diferentes piezas de madera y de los monopatines surgió gradualmente. «Decidimos publicar algunos productos en una plataforma internacional de productos artesanales y, para nuestra sorpresa, algunas de las piezas que publicamos empezaron a venderse. Poco a poco, profesionalizamos el proyecto ampliando nuestra gama de productos, estrategias de marketing digital y redes sociales, creamos nuestra propia página web y poco a poco vimos la aceptación y el éxito de nuestro proyecto. Después de tres o cuatro meses de pruebas (y errores), decidí seguir adelante con el proyecto. Fue entonces cuando me presentaron a UGR Emprendedora, donde me ayudaron a concretar mi plan de negocio y, sobre todo, a adquirir conocimientos empresariales y legales», recuerda Laura.

Admite que en el último año su vida «ha cambiado por completo». Es cierto que el camino del emprendimiento tiene muchos altibajos, pero gracias a todo el esfuerzo y la determinación, hoy puedo decir que amo mi trabajo y que he elegido hacer algo que realmente disfruto.»

UGR Emprendedora tiene 111 proyectos en marcha.

Noticias de Innovación en España en Noviembre de 2020

Room 2030 defenderá la innovación avilesina en Cataluña con sus habitaciones inteligentes

Room 2030, creadora de la habitación inteligente del futuro (puedes ver su aspecto aquí), defenderá el 15 de septiembre el Pabellón de Avilés en la localidad barcelonesa de Viladecans, donde se reunirán los proyectos emprendedores más innovadores del país en el V Encuentro de Ciudades Innovadoras. El fundador de la empresa, Sergio Baragaño, dijo ayer que ya han comenzado la producción en serie para media docena de pedidos en otras tantas comunidades autónomas.
Room 2030 diseña, fabrica y vende habitaciones eco-inteligentes que crean entornos saludables, sostenibles y únicos. Es una solución de vivienda modular a un precio muy asequible. Sus orígenes se encuentran en un consorcio de innovación liderado por ArcelorMittal e integrado por grandes empresas industriales y tecnológicas.

El 14 de octubre, el comité técnico del concurso «Avilés busca su empresa más innovadora» anunció a Room 2030 como la empresa más innovadora del municipio. Así, el 15 de junio, la alcaldesa, Mariví Monteserín, y el arquitecto, Sergio Baragaño, defenderán la propuesta avilesina frente a otras 30 en una presentación de cuatro minutos.

«Tenemos un proyecto absolutamente innovador y muy motivador para la ciudad, y no sólo como profesión innovadora en la que la innovación se basa en productos que se hacen en la ciudad y que se fabrican en la ciudad», dijo Monteserín.

Baragaño se mostró «encantado» de representar a Avilés con un proyecto que «nace aquí, tiene una misión industrial y tecnológica y en el que participan empresas del entorno». Muy conectado con la ciudad».


‘Camino de la Innovación’ acerca las oportunidades de innovar a pymes de toda la geografía gallega

La Xunta de Galicia, a través de la Agencia Gallega de Innovación (Gain), pone en marcha la iniciativa Innovation Road, un espacio itinerante que visitará 18 municipios de cuatro provincias gallegas durante los meses de noviembre y diciembre -en horario ininterrumpido de 9 a 18 horas- con el objetivo de asesorar a las pymes y difundir entre ellas la necesidad y las posibilidades de la innovación como factor clave para ganar competitividad y crecimiento.

El evento, que se desarrollará a bordo de un tráiler, contará con 18 etapas, la primera de las cuales tendrá lugar el viernes 5 de noviembre en Vilalba. El Camino de la Innovación se enmarca en el Programa de Impulso a la Innovación en las Pymes puesto en marcha por la Vicepresidencia Segunda y la Consellería de Economía, Empresa e Innovación, una acción específica subvencionada con 12 millones de euros para ayudar a las pymes y microempresas gallegas a invertir en innovación, dirigida a las empresas que tienen potencial para innovar pero que aún no lo han hecho, especialmente las de zonas no urbanas.

En cada etapa se expondrán tres casos de pymes innovadoras de toda la región, para un total de 54 casos de éxito que compiten en los mercados internacionales y ejemplifican cómo se puede introducir la innovación en cualquier sector y empresa. La asistencia a la reunión requiere una preinscripción a través del sitio web de Gain.

Además, habrá más de 200 sesiones de asesoramiento para que las PYME analicen las oportunidades de innovación y cómo ponerlas en práctica utilizando herramientas que funcionan en otras empresas. Para ello, los expertos podrán ofrecer una visión objetiva de la capacidad de innovación de cada PYME.

Sobre la base de este asesoramiento, se ayudará a cada empresa a elaborar un plan que le permita poner en práctica planes de acción que conduzcan a resultados tangibles. Las empresas interesadas en solicitar asesoramiento pueden hacerlo en la sección Innovation Pathway del sitio web de la Agencia.

También se pondrán a disposición del público materiales explicativos de las herramientas y técnicas de innovación, que se ampliarán con nuevos contenidos durante 2022, así como un curso en línea sobre aspectos básicos de la innovación.

Puertas completamente abiertas a la innovación en buena compañía

Las grandes empresas españolas han sido y son el motor de la innovación, pero su papel está cambiando. «Tradicionalmente, las grandes empresas innovaban porque tenían los recursos, pero en los años 90 empezaron a darse cuenta de que eso no era sostenible, de que su capacidad era muy limitada», dice Santiago Descarrega, director general de Fitalent, parte de NTT DATA. Poco a poco van surgiendo nuevas formas de fomentar la innovación fuera del hogar y de forma más rentable. «Es una forma de diversificar, creando polos de innovación para cada una de las grandes empresas por separado», añade. En el siglo XXI han empezado a surgir programas de innovación abierta basados en la colaboración con personas y entidades ajenas a la empresa.

Tras los dos últimos años, las empresas españolas se están tomando mucho más en serio la innovación sistemática. Ya no es algo deseable, sino obligatorio. Ahora está en la agenda de los directores generales y de los consejos de administración, desde el CIO hasta el director de estrategia, pasando por el de marketing y el de recursos humanos», afirma Clara Jiménez, directora de innovación de la oficina española de Accenture. Antes de la pandemia, la innovación estaba muy centrada en la creación de nuevos activos y negocios, mientras que «ahora estamos mucho más centrados en la ampliación e industrialización». El tiempo de las pruebas de concepto y los proyectos piloto ha terminado.

Jiménez cree que la innovación abierta es la única vía por la que se puede apostar, «pero esto es algo que las grandes empresas españolas, tanto públicas como privadas, han entendido muy bien y llevan 10 años haciéndolo con más o menos éxito». Sin embargo, considera necesario, por un lado, potenciar los dos frentes de este modelo de innovación, incorporando más centros científicos y tecnológicos muy cómodos en su statu quo, pero que sin embargo «aportan el conocimiento necesario para una innovación más diferenciada e incluso disruptiva». Por otro lado, reforzar el ancho de banda de transmisión con las áreas de negocio de las empresas para que la innovación despegue realmente y tenga un retorno tangible. Destaca que más del 90% de las empresas del IBEX y muchas empresas públicas tienen mecanismos y/o iniciativas relacionadas con el ecosistema emprendedor. «Cada año, la mayoría de estas empresas identifican más de 1.000 startups españolas o con operaciones en nuestro país y analizan un centenar de ellas en busca de soluciones innovadoras o nuevos modelos de negocio e incluso inversiones

Cambio estratégico

Santiago Descarrega reconoce que al principio, en lo que respecta a la innovación abierta, había un enfoque más bien voluntario, «el ecosistema tampoco estaba muy preparado». Hoy en día, la situación se ha invertido, con un número importante de empresas de nueva creación y universidades preparándose. «La colaboración entre universidades y empresas es más fluida y empieza a dar resultados, surgen nuevas estrategias». También observa una diferencia en el comportamiento de las empresas en el mundo de las start-ups. Mientras que antes se buscaba la exclusividad, «ahora las grandes empresas entienden que la innovación tiene que fluir y dejarles ser libres porque en algún momento se beneficiarán de esa innovación». En otras palabras, la innovación ha pasado de ser un ámbito casi exclusivo de las grandes empresas a ser una innovación aprendida consecuente, y «ahora la innovación está menos dirigida, la crea el ecosistema y la sociedad se suma», señala Descarrega.

Eric Viardot, profesor de estrategia en la Escuela de Negocios EADA, señala que “una forma de tener éxito es comprar cada vez más pequeñas empresas innovadoras, y el modelo de innovación abierta, en el que las grandes empresas que son líderes del mercado compran empresas innovadoras más pequeñas, se está imponiendo”. Es más, “los que no lo hacen se están quedando atrás”. Hay muchas diferencias entre los sectores en lo que respecta a la innovación. La sanidad, por ejemplo, es un claro ejemplo de innovación abierta, en la que hay colaboración público-privada. En otros sectores, como el químico, ocurre lo contrario y la innovación sigue siendo muy cerrada. A diferencia de la crisis anterior, ahora hay mucho dinero en el mercado “invertido en innovación”. En opinión de Viardot, las grandes empresas no son grandes innovadoras en sí mismas porque tienen sus propios modelos de negocio y “cuando compran empresas innovadoras, se apropian de parte de la innovación, pero no de toda”.

El papel del conductor

Accenture señala que las grandes empresas españolas son y serán siempre el motor de la cadena de valor desde sus proveedores hasta sus clientes (si son pymes). Esto se debe a que «tienen los recursos financieros y humanos para transformar sus sectores a través de proyectos innovadores que hacen que toda la cadena sea más competitiva», dice Clara Jiménez. «Esta capacidad de ganar tracción no se limita a la innovación, sino también a la digitalización y la sostenibilidad. Las grandes empresas están innovando en sectores como las telecomunicaciones, la energía y las finanzas. Al fin y al cabo, todos quieren proveedores innovadores y quieren que a sus clientes les vaya bien», afirma.

Un ejemplo del poder innovador de las grandes empresas españolas es Ferrovial. La empresa lleva años apostando por la innovación abierta y «reconoce el gran potencial de las empresas emergentes». Ofrece la oportunidad de probar tecnologías y validar los modelos de negocio de las start-ups a través de sus numerosas infraestructuras: «Trabajar con entidades cuyas estrategias empresariales contemplan horizontes similares nos permite cocrear el escenario del futuro y responder con mayor rapidez y eficacia a los retos. La innovación abierta ofrece así la oportunidad de acelerar el proceso de exploración y construcción del futuro de las infraestructuras de transporte y la movilidad», afirman fuentes de Ferrovial.

En 2020, por ejemplo, firmó 12 acuerdos de colaboración con universidades y centros de investigación y realizó 38 proyectos con startups. Participa regularmente con otras empresas en retos de startups para encontrar las mejores en áreas y sectores específicos. Algunos ejemplos son la Construction Startup Competition 2021, 5 prinG y Madrid in Motion. Además, lanzó la plataforma de innovación abierta Foresight en 2020. La prueba de que la I+D ya no es una carrera larga y solitaria.

Cuidado con la inversión en vivienda: nadie que haya comprado en 2008 se ha recuperado de su caída 13 años después.

Inversión en vivienda. Un clásico que nunca falla. España es el país de la vivienda. Ya estamos viendo cómo el mercado se ha secado tras la pandemia, porque la recuperación ha hecho que la gente compre casas como si no hubiera un mañana, y hay escasez en las grandes ciudades.

Desde pequeños nos han dicho en casa y en el colegio que hay que estudiar, trabajar, etc. para comprar una buena casa y no «tirar el dinero» en un alquiler. La propiedad de la vivienda es una «garantía». Pero… ¿una garantía de qué?

Una inversión en una vivienda es supuestamente “segura” en el sentido de que siempre se obtendrá un rendimiento, y un beneficio, cuando se venda. Pero, ¿es esto cierto y se cumplirá esta profecía, que nadie sabe quién la inventó, pero que se practica como una religión en este país?

Porque si nos fijamos en los datos concretos, vemos que últimamente no se ha cumplido… En concreto, desde la crisis de 2008.

La inversión en vivienda ya no es rentable

Los datos no mienten. En los últimos 13 años, quienes compraron una casa y la vendieron no han recuperado su inversión inicial. Porque los precios no han dejado de bajar. Primero de forma brusca cuando llegó la crisis, y luego de forma más moderada. Y en toda España.

Según el último informe de Idealista, en estos 13 años se ha producido una caída global de precios del 11,7%, pasando de 2.053 euros por metro cuadrado en junio de 2007 a 1.813 euros en septiembre de este año.

Esto ha ocurrido en todas las provincias sin excepción, aunque en algunas el descenso ha sido más acusado que en otras. Algunos de ellos se han mantenido en el mismo nivel, como Guipúzcoa, donde el precio del metro cuadrado se ha mantenido en 4.978 euros desde 2007, o Málaga con 2.433 euros.

En otros países, sin embargo, se ha producido un fuerte descenso. Por ejemplo, en Castellón (-42%), Ciudad Real (-41%), Toledo (-40%) o Ávila (-37%), ciudades del interior de España que también se han visto sacudidas por la despoblación y en las que hoy nadie quiere mudarse.

¿Qué significa esto? Que la inversión en vivienda hace tiempo que no es rentable en España, más en unos sitios que en otros, sí, pero en general será difícil estos días recuperar la inversión inicial, y mucho menos superarla. Aunque haya una gran demanda de ellos.

De hecho, tenemos que darnos cuenta de que hace tiempo que vivimos en una realidad paralela con unos precios sin precedentes en un país en el que la vivienda no puede costar tanto con los salarios existentes. Por tanto, el mercado seguirá regulándose a sí mismo, y a la baja. Y aunque la demanda aumente, el precio no puede subir así, y menos en medio de una recuperación.

Por eso no hay que hacer demasiado caso a los gurús de la inversión en vivienda, salir de la zona de confort del ladrillo y buscar la rentabilidad en otras opciones que no son tan típicas y pueden funcionar mucho mejor.

Y alquilar no es tirar el dinero.