Mar. Oct 4th, 2022
centro para el desarrollo tecnológico industrial

La ciencia es el motor del crecimiento empresarial y la creación de riqueza. Pero a menudo hay un camino sinuoso entre el laboratorio y la línea de producción. Allanar este camino y hacerlo más eficiente, estrechamente vinculado a la demanda de las empresas y adaptado a su lenguaje y tiempos, es la razón de ser de los centros tecnológicos privados. Son la gran correa de transmisión entre la ciencia y la estructura de producción. Además de ser productoras de innovaciones a medida, también actúan como plataforma decisiva para la aplicación práctica de las soluciones que salen de las instituciones públicas de investigación, como las universidades o las numerosas entidades de I+D que dependen de las comunidades autónomas.

En España hay 65 centros tecnológicos privados. Se apoyan y gestionan en la propia estructura empresarial. Y sirven a esta estructura productiva que los alimenta. Para ser considerado un centro tecnológico, una entidad de este tipo debe ser gestionada y financiada en gran medida por la iniciativa privada.

Los 65 centros tecnológicos de España emplean a unos 8.500 profesionales, de los cuales unos 1.200 son doctores. Cada año prestan servicios a unas 32 000 empresas y realizan unos 4 500 proyectos de I+D+i, a los que se destinan unos 550 millones de euros.

Treinta y cinco de los 65 centros de toda España están afiliados a Fedit. Entre estos 35, muchos son los más fuertes. Por tanto, en términos de actividad total, los miembros de Fedit representan aproximadamente el 65% del sector.

Fuerte ante la crisis

En la crisis económica desatada por Covid, los centros tecnológicos han confirmado su carácter estratégico en varios frentes. En primer lugar, como plataforma para sostener la innovación, que es una fuente de competitividad especialmente valiosa en tiempos difíciles, y en segundo lugar porque han demostrado una especial fortaleza en la crisis, de modo que no ha habido despidos ni reducciones significativas de personal en los centros tecnológicos. “Los que se han producido han sido muy pocos, es una cifra no confirmada”, explica el director de Fedit, Áureo Díaz Carrasco.

Actividad creciente

La organización está ultimando su informe para 2020, pero los datos que ha recogido muestran que el año pasado, a pesar del golpe de Covid, el número de centros tecnológicos españoles no solo no descendió, sino que mejoró respecto al año anterior. En 2019, los 35 centros afiliados a Fedit alcanzaron una facturación de 381 millones de euros, gracias a los ingresos de origen privado, que son la mayoría, casi el 60%, y a los programas públicos. Se calcula que en 2020 esta cantidad aumentará a casi 400 millones de euros.

Díaz Carrasco destaca que España debe valorar más el trabajo de estos centros en el futuro y potenciarlos. “Somos los que mejor satisfacemos las necesidades de las empresas y los que aportamos los conocimientos científicos básicos al mercado”, explica. Además, subraya que esta fórmula es también esencial para ampliar la competitividad de España y reducir las diferencias económicas y de innovación que existen entre las regiones. “En las comunidades autónomas que más apoyan a los centros tecnológicos, como el País Vasco, el nivel de competitividad de las empresas es mucho mayor, sus industrias son más eficientes y el empleo es más estable”, afirma el director de Feditu.

El caso Eurecat

Otra dinámica que ha surgido en el sector en los últimos años ha sido la fusión de centros tecnológicos para reforzar sus operaciones y aumentar su eficiencia y eficacia. Un ejemplo es Eurecat, que se creó en 2015 con la fusión de varios centros tecnológicos catalanes. Esto les permitió crear una entidad multisectorial más fuerte y con mayor masa crítica. Entre sus particularidades se encuentra “la capacidad de combinar múltiples disciplinas tecnológicas, lo que es cada vez más importante para abordar los requerimientos cada vez más complejos de las empresas”, explica Xavier López, director general de Asuntos Corporativos y Operativos de Eurecat. “Otro aspecto que nos diferencia es que tenemos un departamento de innovación muy fuerte en el sector de los viajes”, señala.

Eurecat genera unos ingresos anuales de 52 millones de euros, que se reparten entre clientes privados y programas públicos. Emplea a un total de 670 profesionales que se distribuyen en 11 centros por toda Cataluña.

«Actuamos como motor de la inversión en I+D+i, que es fundamental para la economía del territorio, ya que consolida y refuerza la presencia de la actividad industrial, tanto para atraer y asegurar la continuidad de las multinacionales como para apoyar la estructura empresarial local», explica Xavier López.

En este sentido, también destaca la importancia de la red de centros Eurecat para que las pequeñas empresas y microempresas tengan acceso a la I+D+i, para «superar las barreras limitantes del tamaño» y crecer de la mano de la innovación.

“Somos la organización más potente que apoya la inversión en I+D+i”.

La asociación española de centros tecnológicos privados, Fedit, reclama más atención por parte de la administración pública para poner en valor el papel de estas entidades: “Somos la organización más potente que promueve la inversión en I+D+i en la estructura empresarial española”, subraya el director de Fedit, Áureo Díaz. Sin embargo, lamenta que el valor estratégico de estos centros no se refleje en una estrategia óptima de apoyo a sus actividades. “Necesitamos menos burocracia, mejor financiación y un mayor reconocimiento del papel que tenemos que jugar en el mapa de la innovación en España”, afirma.

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